miércoles, 2 de abril de 2025

Recuerdos de mi infancia

 


1 comentario:

  1. Aquellos años

    Aquiescencia en la amistad, permanencia en el abrazo, persistencia en el recuerdo. Así vuelve Manolo, no como ausencia, sino como figura detenida en la memoria, en alguna fotografía interior que el tiempo no ha sabido borrar. Benévolo en la inquietud, cuidadoso en el querer: medía el mundo como un agrimensor paciente, atento a su espacio, a su gente, a las grietas y los accidentes de la geografía urbana que también eran del alma.

    Lo recuerdo erguido, alto en su porte, trazando con naturalidad la topografía de los afectos cercanos. Sabía estar: escuchar, observar, entregarse sin ruido a sus pasiones. Tenía el don discreto de quienes hacen habitable el entorno, de quienes convierten lo cotidiano en lugar compartido.

    Primero fue la revista Guadalfeo, luego la radio libre del mismo nombre. Allí nos seguimos encontrando —todavía con insistencia— en algunas tardes suspendidas de los primeros años ochenta: mesas de redacción, palabras cruzadas, un saludo cordial que permanece porque nunca fue menor. El tiempo ha pasado, pero esas escenas siguen encendidas, como si la memoria se negara a clausurarlas.

    Ahora queda la pregunta que llega tarde: cómo decirte lo que quedó por decir si ya no te encuentro. Tal vez no haga falta. Hay presencias que no exigen respuesta, solo fidelidad al recuerdo.

    A Manolo Martín Gálvez, que sigue estando donde el afecto no entiende de despedidas.

    ResponderEliminar